El exceso de lluvia en la producción de aceite
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El exceso de lluvia en la producción de aceite

El exceso de lluvia de los últimos meses ha provocado que la producción de aceite salga con retraso en este pasado mes de Noviembre.

Eso unido al retraso de maduración de su respectivo mes, hace que se consideren cifras escasas en cuanto a la producción.

Una de las mayores preocupaciones de los olivareros es la sequía. Está claro que tanto para el sector ganadero como el de la agricultura, la sequía es un temor constante y un quebradero de cabeza. La sequedad y el exceso de calor, produce aceituna arrugada y con poco jugo.

 

La lluvia es de vital importancia para la aceituna. Cuando el olivo se encuentra en estado de lipogénesis, que es cuando su fruto genera más aceite, el agua hace que se incremente el calibre de la aceituna. Que aumente el calibre se traduce en que se obtendrá más cantidad de aceite de la aceituna. Un olivo que se encuentra en sequía, da frutos que se aproximan mucho al propio hueso, sin nada o poca carne de donde obtener el preciado aceite. Lo ideal es desde que se inicia el crecimiento del fruto desde el mes de Junio, se irrigue regularmente en aquellas zonas más secas.

Sin embargo es tan mala la sequía como el exceso de agua. El estado ideal del olivar es recibir la cantidad necesaria de agua. Pero esa cantidad de agua debe caer de forma escalonada y sin riadas ni granizos, pues dañan el fruto y a los mismos olivos. Aunque en un principio purde pensarse que la lluvia es un beneficio, es todo lo contario. No solo produce daños por las precipitaciones sino que también tiene otras consecuencias…ataque de hongos, caída de las hojas ataques de la mosca del olivo. Todo ello hace en esos casos muy necesario el uso de tratamientos fitosanitarios.