FIN A LAS ACEITERAS RELLENABLE EN HOSTELERIA
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¿Fin a las aceiteras rellenables en hostelería?

La Junta de Andalucía pondrá en marcha inspecciones para evitar el uso de aceiteras rellenables en establecimientos hosteleros.

Carmen Crespo, consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, anuncia que el Gobierno de Andalucía va “hacer un esfuerzo” para la puesta en marcha de un plan de inspecciones y evitar el uso de aceiteras rellenables en los servicios de hostelería. “Se acabaron en Andalucía los envases rellenables porque hacen mucho daño a nuestro sector”, ha recalcado.

Crespo ha explicado que en la reunión mantenida con los representantes del sector se puso de relieve la importancia de tratar esta situación “como un tema de Estado”, ya que el olivar, por su papel en la fijación de la población al territorio y desde el punto de vista económico y social, “es fundamental”.

¿Realmente servirá de algo estas medidas?

En el 2014 entro en vigor la normativa de las aceiteras irrellenables. Reglamentación que prohíbe el uso de las aceiteras rellenables en los restaurantes y en otros servicios de hostelería.  Unos años después, el presidente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español reconoció que la medida no produjo los resultados esperados. La efectividad de la norma, ha quedado entre dicha por la facilidad de esquivar dicha normativa. Basta con añadir hierbas aromáticas, guindillas, ajos u otros condimentos al aceite, para que se convierta en un aderezo y no se incumpla la normativa.

Ahora se promete en Andalucía poner en marcha inspecciones que garanticen el cumplimiento de la norma. Según comenta Carmen Crespo, los envases rellenables hacen mucho daño al sector del aceite. Y por ello es necesario mimar el “oro líquido” con todo tipo de iniciativas.

Esta ley establece que los aceites que se pongan a disposición del consumidor en los establecimientos de hostelería y restauración, así como en los servicios de catering, deberán presentarse en envases etiquetados, provistos de un sistema de apertura que pierda su integridad tras su primera utilización, y disponer de un sistema de protección que impida su rellenado una vez agotado su contenido original.

La Junta no ofrece, por el momento, datos sobre las sanciones impuestas a los establecimientos de hostelería que incumplen esta norma. Hace 5 años el incumplimiento se traducía en una multa de entre 600 y 600.000 euros.

Según un informe de la Interprofesional del Aceite de Oliva de julio de 2018, casi el 90% de los establecimientos de hostelería que participaron en una encuesta, cumplían la norma y afirmaron servir en sus salas el producto en envases irrellenables, bien etiquetados o en monodosis.